“Tengo 17 años y soy adicta al sexo. Me gusta que hombres mayores me violen”


Y justo cuando pensábamos que lo habíamos visto todo, la vida vuelve a sorprendernos de la forma más extraña posible, tal es el caso de Mariana, una joven mexicana quien a continuación nos narra su historia, una historia que sencillamente te dejará sin palabras…

“Quizá en este momento estés pensando que soy una enferma, que merezco la muerte e incluso es muy probable que te de asco y no, no es que no me importe, pero solamente quien conoce mi historia tiene derecho a opinar. 


Tengo 17 años y sin temor a equivocarme puedo asegurar que he tenido más sexo que cualquiera que este leyendo esto. No es algo que me enorgullezca pero tampoco me avergüenzo… Comencé a tener relaciones a los 8 años. Estaba dormida en la habitación cuando de pronto sentí como la mano de mi padre se deslizaba por mi cuerpo. Estaba tan asustada que no pude ni siquiera moverme, una parte de mi sabía que eso no estaba bien, pero otra sabía que era mi padre, ese hombre encargado de protegerme, el que nunca me había hecho daño y al que nunca debía temerle, o bueno, al menos eso era lo que yo creía. Recuerdo que la casa estaba vacía, mi mamá se había ido a cuidar a mi abuelita a su casa porque tenía días enferma y se había llevado a mis hermanos pequeños, pues mi padre no soportaba el llanto y ellos le temían a la oscuridad. 

En ese momento yo no sabía que hacer, así que solo apreté los ojos y luego sentí como su respiración se aceleraba mientras metía su mano en mis calzoncillos. Aún puedo sentir el movimiento de sus dedos y solo con cerrar los ojos puedo volver a escuchar sus palabras retumbando en mi oído “sé que estás despierta y sé que te gusta lo que te estoy haciendo. Disfruta que yo te haré feliz hijita, solo abre bien las piernas” … 


No sé exactamente por cuánto tiempo estuvo tocándome, solo sé que fueron los minutos más largos de mi vida… Después de esa noche mi padre comenzó a entrar a mi cuarto cada vez que mi mamá salía, las primeras veces solo me tocaba, después comenzó a poner mi mano sobre sus genitales y a frotarse con ella, él decía que podía sentir como yo lo disfrutaba pero la verdad era que yo tenía mucho miedo. Pasaron cerca de tres meses hasta que finalmente mi padre me hizo su mujer… 

Mamá se había ido nuevamente a la casa de la abuela y aunque yo le rogué para que me llevara con ella, mamá dijo que debía obedecer a mi padre y él decía que yo debía quedarme en casa y que me dejara de caprichitos. En cuanto ella salió de la casa, me fui a mi cuarto y me quede acostada esperando, sabía que mi papá entraría en cualquier momento. 10 minutos después sus manos ya estaban nuevamente sobre mi cuerpo, pero tan solo me bastaron 5 segundos para saber que esta vez las cosas no serían igual.  Luego de tocarme como desesperado, mi padre se levantó y comenzó a desnudarse, dijo que ya era hora de que me convirtiera en una mujer y que como mi padre él tenía que ser el primero. Un miedo inmenso me recorrió por completo y por primera vez llore desesperada y le suplique que no me hiciera daño, sin embargo, lejos de pararlo, mi llanto parecía excitarlo  aún más. En ese momento se subió arriba de mi y empezó a arrancarme la ropa, yo luche con todas mis fuerzas pero todo fue inútil… Segundos después ahí estaba yo desnuda en la misma cama que mi padre. Podía sentir su lengua por toda mi cara y lamiendo mis pechos, mientras sus dedos me causaban un dolor infernal en mi vagina. 


Aunque para mi eso era algo inmundo, unos minutos después conocí el verdadero infierno; mi padre me penetró una y otra vez…Al principio el dolor era inmenso, después simplemente deje de sentir… 

Así fue mi vida hasta los 11 años, cuando mi padre me vendió con mi tío y luego con sus amigos… He sido violada desde los 8 años y ahora no hay nada que disfrute más que sentir a todos esos hombres deseándome, tomándome por la fuerza y montados arriba de mi como unos animales mientras yo lucho por evitar que me vuelvan suya. Soy una mujer de 17 años y aunque para muchos solo sea una enferma, son esos minutos en los que estoy con esos cerdos los únicos que me hacen sentir viva…”  Cuenta Mariana.

Sin lugar a duda una historia que nos hace cuestionarnos sobre qué es lo que estamos viviendo…

Y tú ¿Qué opinas al respecto?
Recomendados
Recomendados