Su perrita trataba de decirle algo. Cuando finalmente supo que era no pudo parar de llorar


Una pareja joven estadounidense, Alhanna de 21 y Ricky de 25 fueron participes de esta hermosa historia. En donde su perrita Keola no pudo faltar y se convirtió en el héroe de esta pequeña familia. 

Alhanna adoraba a su perrita, desde los 16 años era parte de su vida y cuando decidió casarse con Ricky no lo pensó dos veces, definitivamente se iría con ella. Pronto Keola enamoró completamente al esposo de su humana. Realmente formaban una familia hermosa, Alhanna no podía ser más feliz, tenía mil razones para sonreir. 


Todas las mañanas despertaba con un ¨te quiero¨ acompañado de un beso del amor de su vida, mientra Keola se metía lentamente debajo de las cobijas hasta acurrucarse junto a ella. Al marcharse Ricky a trabajar, a Alhanna y su perrita les encantaba ver ese programa de caídas divertidas, después desayunaban juntas para ponerse a limpiar. Los paseos a mediodía en los alrededores no podían faltar y esas tardes de películas para los tres eran las cosas que le daban sentido a la vida de Alhanna. 

Todo marchaba bien, hasta que un día Alhanna se empezó a sentir muy rara. Tenía náuseas y mareos, su periodo no había venido, pero no era algo que le emocionara pues anteriormente ya había sido víctima de varios abortos. De todos modos recurrió a una prueba de embarazo, la cual salió negativa, pero los síntomas continuaban. Se hizo varias días después, desilusionada tiró todo a la basura y se fue a visitar a su madre. 



Al regresar a casa, algo extraño sucedió, se dio cuenta que el bote de la cocina estaba volteado, lo cual no era posible, pues Keola no tenía esa maña con los desechos. Caminó hacía la sala y ahí estaba la perrita con esa carita de seria que sólo tenía una vez al año, tenía una de las pruebas en el hocico, la puso sobre el sofá como queriendo decir algo. ¿Qué había en esa prueba? Al tomarla Alhanna se dio cuenta que una segunda línea se alcanzaba a ver. ¿Era posible? La chica se hizo una prueba sanguínea y efectivamente estaba embarazada de dos semanas. La intuición de su perrita fue real. 

Alhanna padeció el embarazo, pasaron los supuestos tres meses en los que iban a desaparecer las náuseas y dolores, pero no fue así todo siguió exactamente igual. Se sentía realmente muy mal, no podía ni levantarse de la cama durante días, pero Keola no se separó de ella ni un segundo.  


Cada que Ricky se iba a trabajar la perrita no dejaba de llorar, era como que si tuviera miedo de quedarse sola con Alhanna ¿Qué es lo que quería decirle? Ricky no hizo caso al llamado y se fue a trabajar. Unas horas más tarde Alhanna se empezó a sentir muy mal, de nuevo esos dolores fuertes en la espalda baja, su médico había dicho que eran normales así que aguantaba todo lo que pudiera. Pero Keola no dejaba de emitir aullidos como si algo le preocupara, estaba empujando a su humana para salir.  

Llamó a su marido, diciéndole sobre los dolores y le dijo que fuera al hospital. Apenas iba entrando cuando se derrumbó, de inmediato la llevaron a terapia intensiva, Alhanna estaba entre la vida y la muerte, su marido no lo podía creer, hace unas horas la había visto bien. 

Los médicos luchaban por estabilizar a la madre y su hijo, al parecer lo que parecía un simple dolor de espalda, era una peligrosa infección en los riñones. Fueron dos horas de angustia ¿perdería Ricky a sus más grandes amores? pensaba en cómo Keola todo este tiempo estuvo avisando sobre lo que estaba pasando y nadie hizo caso. 

De pronto todo estaba a salvo, tanto la madre como el bebé estaban estabilizados, los médicos indicaron que esto había sido un milagro, unos minutos más tarde y esta historia no hubiera tenido el mismo final. En donde una perrita demostró el amor a su humana hasta en los peores momentos y logró salvar dos vidas.
Recomendados
Recomendados