Ella murió en un accidente pero salvó a su hija aún después de muerta…


¿Qué harías para salvar la vida de tu hijo? Crecemos con la idea de que veremos envejecer a nuestros padres y que nuestros hijos nos verán a nosotros, pero la vida no siempre sigue ese ciclo. La muerte llega en el momento menos pensado y un accidente es capaz de llevarse los sueños en un segundo. Tal como sucedió a una joven de 25 años, madre y estudiante, Jenny Groesbeck. Aquella noche sólo quería llegar a casa a descansar, pero…



Sucedió en Utah, Estados Unidos. Jenny estaba en casa de una de sus compañeras haciendo un trabajo para su carrera como asistente médico. Siempre llevaba a su pequeña Lily, de apenas año y medio de edad, pero aquella tarde el trabajo le llevó horas, hasta oscurecer. Eran las 10 de la noche cuando salió camino a casa; estaba un poco estresada y cansada, así que decidió apurarse para llegar a dormir. 




Justo a mitad del camino, al subir un puente, las llantas del vehículo patinaron. A Jenny no le pareció extraño, pues en esa zona las temperaturas bajan en exceso y provocan que la carretera se ponga resbaladiza. Casi al final del puente intentó frenar pero el vehículo no respondió. Su desesperación era inexplicable, pisaba el pedal una y otra vez sin resultados. No sabía qué hacer, lo que más amaba estaba en el asiento trasero y cualquier movimiento en falso podría matarlas. 


La adrenalina era tanta que por más fuerzas que ponía para sostener el volante, las manos se le resbalaban por el sudor... Sabía que era el final, suplicó a Dios por la vida de su hija y giró el volante, estrellándose contra un muro. El impacto provocó que  cayeran en un río poco profundo. Eran las 10.30 cuando quedaron atrapadas. Al caer Jenny, aún con vida pero sin poder mover las piernas, volteó a ver a Lily que estaba aterrorizada y no dejaba de llorar en su sillita. La madre recibió un golpe en el rostro que la bañó en sangre, sus piernas quedaron prensadas y los latidos de su corazón poco a poco desaparecieron.  

Pero nada fue más doloroso que ver por última vez a su pequeña; sabía que en cualquier momento moriría, pero todo el dolor físico no se comparaba con la angustia que sentía. ¿Quién salvaría a su bebé? Le puso entre las piernas esa cobijita rosa con plumas en las orillas que nunca soltaba. Jenny murió cubriendo a su bebé. 


¡14 horas! pasó Lily en medio de un frío que calaba hasta los huesos. A la mañana siguiente 4 policías acudieron al llamado de un pescador que reportó un vehículo abandonado, sin saber que se trataba de una tragedia. Los uniformados recuerdan claramente que al llegar oyeron la voz de una mujer que gritaba: ¨¡Auxilio!¨. Fueron varios llamados en los que ella pedía que por favor rescataran a su bebé. Los policías se guiaron por la voz, pero al llegar sólo encontraron a una pequeña y a la madre muerta, velando por su vida.  

La bebé fue trasladada de inmediato a un hospital y por fortuna, después de 5 días salió sana y salva para quedarse al lado de los abuelos maternos. La familia asegura que Jenny Groesbeck cuidó de su pequeña aun después de la muerte. ¨adoraba a su hija, todo lo que hacía era para darle una vida mejor; estoy segura que ese ángel que guió a los rescatistas fue mi Jenny¨, finalizó la madre.  


El hecho es que el amor de una madre es capaz de romper hasta la ley de la muerte. 



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