Subió esta foto a Facebook, cuando le dijeron lo que era tuvo que huir de su pueblo


Para Gary y Ángela Williams, sólo era un paseo a la orilla del mar en la costa del Reino Unido. La pareja acostumbraba hacer eso cada semana para relajarse de la rutina del hogar y el trabajo, jamás imaginaron que en cuestión de minutos tendrían en sus manos algo que les daría una pequeña fortuna. Mientras caminaban empezaron a detector un olor horrible, como a pez muerto,  lo ignoraron pero minutos después Gary se detuvo, una idea brillante había aparecido en su cabeza. 



Días antes había visto un documental donde hablaban del “ambergris”, unas rocas bellas y de olor potente que eran en realidad vómito de ballena. Estas rocas tenían un inmenso valor, pues la industria de los perfumes las usaba para poder fijar sus fragancias. Cuando Gary le contó a su esposa ella dudó, definitivamente no quería ir a casa acompañada de un piedra apestosa, pero ¿qué tal si dejaba ir la oportunidad de su vida? 




Entre los dos desenterraron la roca, la envolvieron con unas bufandas y la llevaron a un laboratorio. Afortunadamente Gary tenia razón, esa roca de vómito de ballena pesaba más de cuatro kilos y ya tenían la certificación para poder venderle.

Al estudiarlo, les indicaron que la roca valía entre 50 mil  y 250 mil libras esterlinas, lo que equivaldría a 5 millones de pesos mexicanos, sin contar las ofertas que recibirían después de varias empresas. 


Cuando la noticia se hizo publica, los medios locales no tardaron en entrevistar a la afortunada pareja que se había sacado la lotería en la playa; sin embargo, muchas personas del pueblo no lo tomaron tan bien y no tardó en hacerse presente la envidia y los celos.  A los dos días de aparecer en televisión, un par de hombres intentaron entrar a su casa para robar su preciada piedra. Afortunadamente, Gary contaba con un arma con la cuál espantó a los delincuentes que pretendían quedarse con su fortuna. Esa misma noche, la pareja llenó una maleta con ropa, empacaron sus pertenencias y huyeron junto con su roca para otra ciudad, pues sabían que en su pueblo, los intentos de robo no terminarían.  

Hoy, Gary y Ángela examinan las ofertas de compañías originarias de Francia y Nueva Zelanda, aún no deciden a quién cederán su pequeño tesoro pero sin duda, con lo que van a ganar disfrutarán de una muy buena vida.

¿Puedes creer su suerte?

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